Muerte del General Senarmont ante la línea defensiva de la Real Isla de León.

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General Senarmont.

El 26 de octubre de 1810, el Ejército francés de Andalucía sufrió uno de sus mayores reveses.

A las nueve de la mañana, partió de Puerto Real el general de división de Artillería Alexandre-Antoine Hureau de Sénarmont, uno de los más distinguidos de los ejércitos de la República y del Primer Imperio, acompañado de su Estado Mayor, para visitar las posiciones artilleras de la línea de bloqueo de la Isla de León y Cádiz.

A las dos de la tarde, la comitiva llegó al reducto ‘Villatte’, en el que se encontraba la más avanzada de las baterías francesas.

Sénarmont ordenó probar un cañón de a 24 que aún no había sido disparado, apuntando a una lancha cañonera española que se hallaba en posición en el caño de Sancti-Petri; pero desde la posición nadie pudo percibir la caída de la bala.

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Embarcación cañonera española.

De ahí que mandara cargar de nuevo y, con el fin de observar mejor la trayectoria del proyectil, se desplazó desde el extremo izquierdo de la batería colocándose a barlovento, en el parapeto delantero que estaba a medio construir.

En su movimiento, fue acompañado por el coronel Degennes y el capitán Pinondelle.

Entonces, el fuego enemigo fue respondido desde la batería de ‘Los Ángeles’, situada en la primera línea defensora de la Isla de León.

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Batería de Los Ángeles.

El humo del primer disparo impidió a los franceses ver el obús de 8 pulgadas, que alcanzó a los tres artilleros en el lado derecho, desde el pecho hasta la pierna.

Seguidamente, el proyectil se encajó en el macizo del parapeto opuesto y estalló sin herir de importancia a nadie más.

Sénarmont murió en el acto; Degennes le sobrevivió inconsciente alrededor de un cuarto de hora; y Pinondelle, que quedó gravemente herido al arrancarle el obús su muslo derecho, no dejó de existir hasta el día siguiente.

La noticia y la consternación corrieron como la pólvora entre los sitiadores.

En una acción banal, desaparecía una de las glorias de la Artillería napoleónica.

Quien había afrontado tan valerosamente los mayores peligros en batallas memorables, caía como resultado de un único y certero disparo de los artilleros españoles.

Lejos estaban éstos de saber cuánto daño habían proporcionado a sus enemigos.

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Disparo de artillería española.

El corazón del general fue separado de sus restos mortales, para ser embalsamado.

El 28 de octubre fueron rendidos los honores a los fallecidos, presidiendo la ceremonia el general de división Villate.

Éste se dirigió a las nueve y media de la mañana a la casa de Retortillo, donde los cuerpos habían sido velados, y en la que esperaban todos los que compondrían el cortejo fúnebre.

A las diez de la mañana, tras una salva de cinco disparos de cañón y una descarga general de fusilería, la comitiva se puso en marcha en dirección a la Iglesia de San Telmo.

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Iglesia de San Telmo – Chiclana de la Frontera.

El cortejo militar lo abrió un piquete de Caballería seguido del Regimiento 27; un destacamento de Artillería a pie; otro destacamento de Artillería ligera, con varias piezas artilleras y sus furgones; y un destacamento de zapadores de Ingenieros.

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Formación de soldados franceses.

 

Detrás, el cortejo religioso se halló integrado por todos los clérigos de la villa de Chiclana, así como por diferentes Cofradías.

El cortejo de duelo estuvo precedido por la música del Regimiento 95.

Siguió el cadáver de Sénarmont transportado por seis suboficiales de Artillería, con las esquinas del paño mortuorio sujetadas por los generales Lery, Latourg-Maubourg, Garbé y Barrois; el de Degennes trasladado por seis cabos y brigadieres de Artillería, con cuatro coroneles sosteniendo los picos del paño fúnebre; y el de Pinondelle llevado por seis artilleros de la Artillería a caballo, sustentando las esquinas del paño de luto cuatro capitanes.

Coroneles y oficiales de Artillería seguían a cada uno de los féretros.

Una Compañía de Carabineros del Regimiento 27 y una Compañía de Granaderos del Regimiento 63 marcharon en fila a la derecha y a la izquierda del cortejo de duelo.

Después, y precedido de la música del Regimiento 94, transitó el cortejo de honor que estuvo compuesto por el Estado Mayor de la 3.ª División, diferentes comisiones del Cuerpo de Ejército, empleados de la Administración, oficiales de la Sanidad Militar, autoridades civiles, y la Guardia Nacional de Chiclana.

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Escultura del General Senarmont expuesta en el Panteón de París.

Cerró el cortejo fúnebre el Regimiento 63, con su Estado Mayor a la cabeza, precedido de sus zapadores y de su cuerpo de tambores y músicos.

En San Telmo, los tres cuerpos fueron depositados sobre un catafalco elevado sobre gradas, hallándose los féretros recubiertos con terciopelo bordado en oro, sobre los que se colocaron las armas y los signos distintivos del grado de los difuntos.

El templo había sido revestido de negro y las águilas de los Regimientos tenían colocados crespones de luto. El clero rodeó el altar mayor.

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Inscripción del General Senarmont en el Arco del Triunfo de París.

Detrás del mismo se situaron el chantre y la música religiosa, mientras que la música militar fue colocada enfrente y debajo del órgano.

Un servicio solemne fue celebrado y misas particulares fueron dichas en las capillas laterales, durante el tiempo que aquél duró.

A la finalización, se efectuó un tiro de cañón y la Infantería hizo una descarga de todas sus armas.

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Disparo de salva de infantería francesa.

Reunido de nuevo todo el cortejo fúnebre, se puso en marcha hacia el Fuerte de Santa Ana, observándose el mismo orden que el seguido con anterioridad.

Llegados a la capilla, tras efectuarse las últimas preces, los cadáveres fueron depositados en una misma tumba: primero, el de Sénarmont, a la derecha el de Degennes, y a la izquierda el de Pinondelle.

Tras la inhumación, los generales Cassagne y Villatte expresaron en sus discursos los sentimientos del Ejército, deplorando tan sensibles pérdidas.

Cuando Napoleón supo lo acontecido, decretó que el corazón de Sénarmont fuera trasladado a París y depositado con la mayor pompa en el Panteón, donde se sepultaban los grandes dignatarios del Estado; lo que se efectuó el 5 de junio de 1811.

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Panteón de París.

Introducido en una urna de piedra, debajo de la misma se grabó la inscripción siguiente:

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D’Alexandre-Antoine Hureau de Senarmont

Général de division, Inspecteur général d’artillerie

Baron de l’Empire

Commandant de la Lègion d’honneur, Chevalier de la Couronne de fer

Né á Strasbourg, départem. du Bas-Rhin, le 21 avril 1769

Tué devant Cadix, le 26 octobre 1810.

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Urna contenedora del corazón del General Senarmont.

Con motivo de la nueva invasión de España por los franceses en 1823, Amédée de Sénarmont, hermano del general, se interesó por el estado de la sepultura en la capilla de Santa Ana.

Tras una inspección ocular y una indagación, se le comunicó que había sido violada y que los restos de los allí enterrados fueron esparcidos al viento, de los que nada se hallaba.

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Ermita y capilla de Santa Ana – Chiclana de la Frontera.

 

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