Estado, objeto, utilidad y ventajas que prestaron las Reales Obras de Fortificación establecidas para la defensa de la Real Isla de León entre 1810 y 1812.

(Redacción del texto: Grupo de Investigación de la Fundación Legado de las Cortes).

Cuando llegó el Cuarto Ejército a esta Isla el dos de febrero de 1810 con motivo de la invasión del ejército napoleónico, no había otras obras para su defensa que las baterías estables en la Cabeza del Puente Suazo; y conociéndose la absoluta necesidad de sostenerla, se determinó la construcción de una línea de baterías avanzadas de la otra parte del Caño de Sancti Petri para contener en un primer momento al enemigo, y evitar los funestos efectos de su artillería en la población, teniéndole distante de ella; con estas miras pareció conveniente seguir el curso de la línea, o Caños del Camarón, Zurraque y Santa Cruz hasta la desembocadura de esta al mar por delante de la izquierda de la Carraca, estableciéndose las baterías siguientes:

CENTRO DE LA PRIMERA LÍNEA.

Batería de Santiago.

Fue una de las primeras que a la llegada del Cuarto Ejército se estableció a la orilla del Caño del Zurraque en el piso que formaba el salero de este nombre, por la ventaja de flanquear con sus fuegos los caminos de Puerto Real y Chiclana, la Batería del Portazgo, a la que batía también por su espalda, y puestos que se establecieron en la Isla del Vicario para el uso del fusil en figura de flechas sobre la orilla del Caño del Camarón; flanqueándose oportunamente con el fin de evitar toda sorpresa dando los correspondientes avisos. Era una de las más interesadas para proteger las fuerzas sutiles que constantemente debían estar en el Zurraque.
Por la premura del tiempo y escasez de materiales se concluyó con barricas y sacos de tierra, que el servicio y el tiempo consumían, por lo que fue preciso rehabilitarla continuamente para quedar en el perfecto estado que se requería.
La guarnecían seis piezas de bronce del calibre de dieciséis, montadas sobre cureñas de marina, tres de a doce en cureñas de plaza y dos obuses de nueve pulgadas; posteriormente se le construyó un flanco derecho a barbeta artillado con dos o tres piezas de a ocho, para que sus fuegos cruzaran con los de la de San Pedro, e impedir el establecimiento del enemigo sobre el terreno contiguo al Camarón.

Batería del Portazgo.

Estaba situada a más de mil cuatrocientas varas de la Cabeza del Puente de Suazo sobre el camino del Arrecife en donde se hallaba el portazgo, a la orilla del Zurraque, que la bañaba por el flanco derecho y rodeada de obras caños y salinas por el izquierdo y su frente; se construyó casi al mismo tiempo que la anterior, y exigiendo las circunstancias su pronto establecimiento, se verificó ligeramente en aquel punto por la falta de auxilios para ejecutarla en la debida forma, además de que a unas cuarenta varas mas avanzada sobre el concurso de los dos caminos hubiera sido más ventajosa su colocación.
La urgente necesidad de contener los progresos del enemigo situado a su frente obligo a invertir en ella los más fáciles recursos para mejorarla, aumentando algunos fuegos por su derecha e izquierda.
Por lo tanto se formó un proyecto que proporcionó las ventajas que exigía un puesto tan interesante, trabajándose sin interrupción en la gran cortadura que se establecía a su frente en el segundo recodo del arrecife, la que proporciono una oposición de la mayor consideración por hallarse a la distancia competente para el efecto, de los tiros de metralla y del fusil de toda la batería.
La guarnecían cinco piezas de a dieciséis, dos de a doce y dos obuses de a tres pulgadas.
Hacia la izquierda se hallaba un reducido emplazamiento construido de fango y revestido de salchichones, guarnecido con dos piezas de a cuatro con dirección la una sobre la avenida de la izquierda y la otra con el camino del arrecife y atrás al izquierdo para sus avenidas y flanquear la batería de Daoiz, quedando su frente para el uso del fusil.

Batería de Daoiz.

Se hallaba situada en el margen occidental del Caño de la Cruz entre la Batería del Portazgo por su derecha y la de Velarde por su izquierda, rodeada por su espalda y flancos de un terreno fangoso y bastante cortado por caños y salinas, lo cual hacía su ataque muy difícil y costoso al enemigo.
Siendo la situación de esta batería la más avanzada de toda esta parte de la línea, sus fuegos la flanquean bastantemente y batían de frente los puestos enemigos, así como también las avenidas y apostaderos avanzados: se hallaba establecida con proporcionada elevación sobre el salero llamado de la Teresa, y su figura era la de un baluarte artillado con seis piezas de a doce y dos obuses de a siete pulgadas.

Batería de Velarde.

Estaba situada en el piso firme más avanzado del Salero de Santa Ana, entre el Caño de este nombre por su espalda y el de la Cruz por su frente, del cual distaba unas cien varas de terreno fangoso y por lo cual no quiso establecerse sobre su orilla. Tenía la competente elevación para llenar bien los objetos de su establecimiento que eran cruzar los fuegos con la Batería de Daoiz, batir la enemiga del recodo de San Diego y demás objetos de su frente, del mismo modo que la de la cara y flanco izquierdo de la anterior; enfilar los dos posiciones del recodo saliente del caño de la Cruz y batir todos los puntos notables de las orillas del caño del Tempul al Este del de la Cruz. Así mismo se dirigía contra el flanco derecho de la Carraca, o porción de línea de la izquierda, confluencia de los caños de la Cruz y Santa Ana y demás objetos notables por aquella parte. Se hallaba artillada con seis piezas del calibre de a doce corto y un obús de siete pulgadas.

Puntos avanzados al frente de esta línea.

En la parte de terreno al Este del Caño de la Cruz y frente de la porción de línea entre las Baterías de Daoiz y la del Portazgo se hallaban establecidos los puntos avanzados del Águila y la Soledad, con el objeto de mantener distantes las avanzadas de los puestos enemigos, cubrir sus comunicaciones con las de los nuestros y precaver más la línea, evitando por este medio todo motivo de sorpresa en cualquier punto de ella.

DERECHA DE LA PRIMERA LÍNEA.

Batería de San Pedro.

Se hallaba establecida en una de las partes salientes del Caño de Sancti Petri, al frente de los caños de la Machina y Camarón, entre las Baterías de San Judas por la derecha y la de Santiago por la izquierda. Los principales fines de su establecimiento fueron cubrir las avenidas por aquellos caños (de los cuales de los dos primeros se hallaban cerrados por una fuerte estacada), batir la Isla del Vicario, cruzar con más proximidad sus fuegos con los de aquellas baterías, y defender el caño y sus orillas para evitar un desembarco en ellas. La inapropiada adición de dos morteros que se mandaron poner en esta batería estando principiada la obra para los referidos objetos, obligo a aumentarla más de lo que era menester, siendo posteriormente preciso dividirla en dos por medio de un espaldón. Se hallaba bien construida y de la mayor utilidad para contrarrestar e incomodar los trabajos que pretendieran hacer los enemigos para su ataque.
La izquierda de esta batería se hallaba guarnecida con tres piezas del calibre de a dieciséis y dos morteros cónicos, y la derecha se artillaba con dos piezas de a veinticuatro o dieseis, tres de a ocho y otro obús de tres pulgadas.

Batería de San Judas.

Se hallaba en el seno del caño al frente de los de Chiclana y Bocaseca, entre la batería de los Ángeles a la derecha y la anterior a la izquierda, dando por objeto cubrir las avenidas por los citados caños, que estaban interrumpidos y cerrados, y proteger la navegación del canal; sus fuegos se dirigían respectivamente a la Batería de los Ángeles y enfilar por consecuencia la parte intermedia del caño a una de las embocaduras del Bocaseca, al Molino de Santa Cruz y cruzar dichos fuegos con la Batería de San Pedro. Reconociéndose que esta batería estaba en un estado de destrucción y por consiguiente incapaz de llenar los objetos referidos, por que no hubo recursos para construirla en la debida forma, se trabajó dándole mayor extensión para que fuera un reducto.
Estaba artillada con cuatro piezas de bronce de a veinticuatro y cuatro de a doce.

Batería de los Ángeles.

Esta batería estaba establecida al frente de uno de los caños de Bocaseca en el recodo saliente del Caño de Sancti Petri; su objeto era defender la parte del caño hacia Gallineras, con cuya batería cruzaba sus fuegos; batir el Molino Nuevo distante medio tiro de cañón, el Caño de Bocaseca, Molino de Santa Cruz, la batería enemiga de la izquierda de Chiclana y finalmente exponerse a cualquier desembarco que intentaran los enemigos por el Caño de Bocaseca y otros contiguos; estaba guarnecida con tres piezas de a veinticuatro, cuatro de a ocho y dos obuses de nueve pulgadas, todas de bronce.

Batería de Gallineras.

Se estableció esta batería que ya estaba principiada, cuando el Ejército llego a esta Isla frente al sitio llamado de Gallineras, para impedir las tentativas del enemigo por aquella parte, pues ayudado de algún trabajo podría conducir artillería para proteger el paso del caño. Desde ella se enfilaba el Canal de Sancti Petri, en las dos direcciones que allí toma, hacia levante la una y hacia el sur la otra; tenía fuegos que se dirigían particularmente a las desembocaduras de los caños inmediatos, otros que se cruzaban con los de la Batería de San José del Bausel, otros que batían el Molino Nuevo y se dirigían también al reducto enemigo a la izquierda de Chiclana y otros que miraban a los muros de su frente, pudiendo proteger las lanchas cañoneras que en cualquier apuro tuvieran que acogerse a aquel punto.
Estaba artillada con diez piezas del calibre de a dieciséis, de bronce.
A espaldas de esta y a corta distancia había otra batería en una parte saliente del Cerro de los Mártires, consistía en un emplazamiento de figura curva y a barbeta con cuatro piezas de a dieciséis y un obús de siete pulgadas, teniendo por objeto aumentar los fuegos de la batería de aquel apostadero, lo que convenía servirse por la gola.

Batería de los Conchudos.

Estaba situada a la orilla del Caño de Sancti Petri, entre la desembocadura del Caño de las Dos Hermanas y la Batería de Gallineras, al frente de las avenidas del Caño de los Conchudos. Estaba guarnecida con tres piezas de a dieciséis y tres de a ocho. Enfilaba la porción de caño y cruzaba sus fuegos con los de la Calavera, defendida por la desembocadura del Caño de las Dos Hermanas que tenía en su intermedio; siendo su principal objeto el evitar un desembarco en la parte de la orilla comprendida entre las dos baterías en que se hallaba.

Batería Pan de Mis Hijos o Batería de San Melitón de la Calavera.

Era situada a la orilla de dicho caño, entre las obras del Campo de Sancti Petri y el Caño de Dos Hermanas, al frente de la desembocadura del nombrado Pan de Mis Hijos.
Estaba en buen estado, artillada con dos piezas de a veinticuatro, dos de a doce y dos de a ocho, siendo su principal objeto oponerse a las tentativas de desembarco por aquella parte. Dirigía sus fuegos a la porción de caño y playa de Sancti Petri, a la avenida de dicho Caño Pan de Mis Hijos y el Molino Nuevo.

Obras de la Playa de Sancti Petri.

Siendo indudable que la playa de Sancti Petri es un punto por donde el enemigo podía emprender su ataque para pasar a la Isla, pues el camino que hay desde Chiclana hasta la desembocadura del caño por la parte del sur se hallaba en terreno firme, terminando en una lengua de tierra de igual consistencia, de unas doscientas treinta varas de latitud, situada entre el expresado caño y el Alcornocal; siendo evidente que podía en ella establecer el enemigo con ventaja sus baterías y obras necesarias para hacer caer nuestros fuegos y emprender el paso del canal por medio de barcos.
Por estas consideraciones y no habiendo hallado a la llegada de nuestro Ejército otras defensas en aquella plaza que dos baterías muy bajas, se aplicaron todos los medios posibles con los escasos auxilios que se proporcionaron para precaver aquel punto, habilitándose aquellas baterías, estableciendo otra y una línea de comunicación con sacos de tierra.
Claro esta que estas obras no podían presentar las defensas que se requieren para contrarrestar a las del enemigo y oponerse al desembarco; por lo tanto penetrada la superioridad de ver indispensable aplicar la mayor atención en este punto, estableciendo unas obras capaces de llenar estos objetos se sirvió aprobar el proyecto de una gran batería a la derecha donde estaba la vieja, que debía contener más de treinta piezas, con el parapeto a barbeta mientras se consolidaba el muro de fango de que estaba revestido; y por el interior lo tenía de mampostería para contener las arenas que formaba su terraplén, a cuyo muro se le aplicaron los blindajes para poner a cubierto a la tropa que debía guarnecerla. Esta batería se titulaba de Sangenis.
Así mismo se elevó de mampostería la batería del centro nombrada Urrutia, que estaba artillada con tres piezas de a veinticuatro y dos de a dieciséis.
A la izquierda estaba la Batería llamada de Aspiroz; con cinco piezas de a dieciséis,

Castillo de Sancti Petri.

En el Castillo de Sancti Petri había trece piezas de a veinticuatro, seis de a dieciséis, cinco de a doce, un mortero de catorce pulgadas y otro de a doce.

IZQUIERDA DE LA PRIMERA LÍNEA.

Estaba comprendida desde la confluencia del Caño de Santa Ana hasta la orilla oeste del de la Cruz hasta la desembocadura de la rada de Puerto Real.

Batería de San José.

Estaba situada a la orilla del Caño de la Cruz a unas doscientas varas frente al recinto de la Carraca. Se le hicieron varias composiciones a causa de la situación de su terreno fangoso y escasez de auxilios; tratándole su flanco derecho y otras obras; su objeto era batir la confluencia de los Caños de la Cruz y Talanquera y demás objetos a su frente comprendidos en estos dichos caños; Casa de la Venta, Batería Enemiga llamada de la Granadera y terreno contiguo. Estaba artillada con ocho piezas de a dieciocho y seis de a ocho.

Batería de San Francisco.

Estaba establecida entre la Carraca y orillas de los caños del Ladrillo y del Álamo, en terreno de poca consistencia y sumamente bajo y pantanoso, siendo su comunicación con el recinto por un largo puente de madera; estaba construida con sacos de tierra y su revestimiento interior de ladrillo. La guarnecían seis piezas de a veinticuatro con dirección a los principales objetos que mediaban desde el ventorrillo hasta el frente de la Batería de Daoiz: batía aunque distante la confluencia de los caños de la Cruz y Talanquera y otros puntos.

Batería de Santa Lucía o de las Cuatro Torres.

Establecida a la izquierda de la de San José, y contigua al edificio de las torres. Estaba guarnecida con once piezas del calibre de a veinticuatro. Tenía sus direcciones contra las baterías enemigas y demás objetos a su frente en la orilla opuesta del caño. Esta batería se elevó a fin de que sus fuegos pudieran propiciar mejor efecto.

Batería Infernal.

A la izquierda y contigua a la anterior se estableció esta con cinco obuses de a tres pulgadas, dos de los cuales estaban colocados en aquella.
La situación de las dos expresadas, rodeadas de agua, sin más comunicación que la de un puente de madera, las hacía inaccesibles, constituyéndolas en un espacioso reducto con piso igual al de las mismas. Presentaba una ciudadela o puesto fuerte del centro de esta línea, con suficientes fuegos en todas direcciones. El sólido edificio de las cuatro torres le proporcionaba suficiente capacidad para el resguardo de su guarnición, como de toda clase de efectos y comestibles. Incluía y descansaba sobre las paredes de este edificio un robusto blindaje, subdividido en dos pisos para el resguardo de la tropa que guarnecía la batería.

Batería Flotante.

Era de figura rectangular, con tres de sus frentes artillados con once piezas, todas situadas a la desembocadura del Caño de Puerto Real.

IZQUIERDA DE LA SEGUNDA LÍNEA.

Fuerte o Batería de la Máquina.

Situada hacia el flanco derecho de la Carraca, en una mediana dominación rodeada de los caños del Higuerón, Santa Ana, San Antonio y de la Isla, fortificada con cuatro baterías unidas con comunicaciones para el uso del fusil, cuyo recinto de esta suerte cerrado y defendido la tenía constituida a un fuerte reducto; la guarnecían veintiuna piezas del calibre de a veinticuatro, dos de a ocho, y dos obuses de tres pulgadas con direcciones al frente y costado de la línea, con cuyo modo batía ventajosamente las golas de la mayor parte de las baterías del centro e izquierda de la primera línea; tenía a su frente la de Daoiz y Velarde, y objetos avanzados a ellas; su costado flanqueaba y batía a la de la Trinidad, como así mismo a todo el terreno intermedio entre la espalda de la primera línea y orilla del Caño de la Isla. Rodeaba a todo su recinto un foso; contenía dentro de sí repuestos bastante bien precavidos, como blindajes en que resguardarse la guarnición.

DERECHA DE LA SEGUNDA LÍNEA.

Batería de la Trinidad.

Estaba situada a la derecha del Fuerte de la Máquina, a tiro de cañón de él, sobre el piso que formaba el salero del mismo nombre, rodeada de salinas e interceptada por su retaguardia del Caño de San Antonio, para cuya comunicación con las del Puente de Suazo le facilitaba paso un puente de madera establecido para el efecto con algunas precauciones. Estaba construida de salchichones y barricas rellenas de fango que el servicio y la intemperie iban destruyendo. La guarnecían dos piezas de a veinticuatro, con cuatro de a doce y un obús de tres pulgadas con direcciones contra el frente y costados de ella, consiguiendo por este medio flanquearse con el Fuerte de la Máquina, batir las golas de las baterías de Daoiz, Velarde y Portazgo, como sus intermedios. Cortado del todo el camino de arrecife del Portazgo al puente. Para sacar mayor utilidad y ventaja de este puesto interesante se construyó en reducto, dándole uno y medio a tres pies de elevación a su piso, cerrando con una estacada por su gola y rodeando del correspondiente foso, fácil de ejecutar por las salinas que tenía tan contiguas.

Cabeza del Puente Suazo.

Consiste en una línea de baterías de mampostería unidas entre sí por un parapeto de comunicación con su banqueta para el uso del fusil, y revestido el todo de ella del fango extraído del ancho foso que la antecede.
La del Ángulo situada en el extremo izquierdo de esta línea y aunque con capacidad para seis piezas, la guarnecían solo cuatro piezas de hierro del calibre de a veinticuatro, montadas sobre el torpe cureñaje de marina; flanqueaban y batían su frente y costado izquierdo y la espalda y costado de la Trinidad. A esta batería se le dieron tres pies más de elevación para que se pudieran descubrir mejor los objetos y su izquierda; se le cerró con una ala o parapeto con su banqueta para el fusil, que terminando en la orilla izquierda del mismo cerraba y defendía aquel flanco. Estaba a barbeta para el mejor uso de sus piezas.
A la derecha de la anterior se halla la de Alburquerque, cuyo piso internamente elevado proporcionaba iguales ventajas con las cuatro piezas de a doce que la guarnecían. Sus principales objetos estaban reducidos a batir la espalda y costados del baluarte destacado que tiene a su frente, como así mismo el terreno intermedio entre el baluarte y la Batería de la Trinidad.
Le siguen a su derecha las baterías de Santiago y Concepción, por cuyo intermedio pasa el camino y está la principal salida del Puente de Suazo. Estas baterías están un poco más avanzadas de la línea, y por consiguiente sus costados presentan un flanco a cada porción de ella; guarnecían a la primera cuatro piezas de a veinticuatro y a la segunda otras cuatro del mismo calibre con un obús de tres pulgadas; sus objetos eran batir de frente la principal avenida por el arrecife, a cuyo efecto le enfilaban las dos piezas más próximas al puente levadizo sobre el piso que tiene. Contiene cada cual un foso de agua.
Avanzada a ellas y en el camino del arrecife existían tres anchas cortaduras, y para facilitar el paso de las dos primeras se les construyó igual número de puentes corredizos de sencillo y fácil manejo en las ocasiones que lo exigía. A la tercera facilitaba el paso una plancha formada de tablas sueltas al cuidado de un guarda permanente y una brigada de operarios carpinteros que asistían todas las noches a su inmediación para el manejo.
Más a la derecha y a retaguardia de las dos anteriores baterías se halla la de San Ignacio, nuevamente reforzada y elevado su piso. Era la que cubría el extremo de esta línea. La guarnían diez piezas entre merlones. Sus objetos eran flanquear y batir con sus cuatro primeras piezas la de la Concepción, camino del arrecife, gola y costados del baluarte destacado. Las tres siguientes la avenida y espalda de la Batería de Santiago y las tres del flanco derecho contra el Zurraque e Isla del Vicario. A esta batería se le destruyó un plano contrario a la población y objetos de la Tercera Línea. Se la perfeccionó una parte de la comunicación de la izquierda y otra de la derecha hasta tocar con el caño.
Contiguo a los costados del Camino del Arrecife se hallan dos baluartes destacados delante de esta línea nombrados San Pedro y San Pablo, guarnecidos el uno con ocho piezas de a veinticuatro, una de a dieciocho y tres de a cuatro; y el otro con tres de a veinticuatro y una de a ocho, cuyas caras y flancos presentan direcciones a todo el terreno que le circuye. Están rodeados de su correspondiente foso que comunica con el de la línea. Contenían dentro de sí su competente repuesto

Derecha del Cerro de los Mártires hasta el Caño del Saporito.

Considerándose que a pesar de las mayores dificultades y de los más fuertes obstáculos que en la Playa de Sancti Petri se debieran oponer al enemigo, podía este por varias circunstancias difíciles de precaver lograr el paso del canal, se tubo por muy conveniente y necesario aprovechar la ventajosísima posición del Cerro de los Mártires, y auxiliarla con el arte para que de este modo imponer respeto al enemigo en sus tentativas y contener sus progresos que sin esta precaución serían rápidos y de grandes consecuencias. A este efecto pues construyeron los ingleses en aquel punto una línea de reductos en número de seis desde las inmediaciones de Gallineras hasta la mar; cerrando el paso que media desde la falda de dicho cerro y los caños de las salinas que están a su frente, continuando hasta el Caño llamado de las Dos Hermanas. Esta línea estaba bien flanqueada y cerraba ventajosamente la avenida de la Playa de Sancti Petri, la que podía además ser batida por los fuegos que deberían ponerse en la ocasión en la gola de las baterías de San Melitón de la Calavera y San José del Bausel, situadas a la orilla del Canal. Con el fin de extender esta línea todavía más, y hasta la población misma de la Isla, establecieron los ingleses un reducto no muy distante del Molino del Saporito, a la orilla del caño que lo produce y provee de agua su caldera, construyendo otro al extremo de dicho caño; además tenían proyectado otro entre este y el extremo de la izquierda del Cerro de los Mártires. Finalmente, para perfeccionar esta segunda línea se ejecutó una batería cerrada o reducto en el extremo o porción avanzado del lado izquierdo del Caño del Saporito, el cual siendo principio de la tercera línea del centro de la Cola del Puente detendría al enemigo si se dirigiese por el Caño del Zurraque con el objeto de desembarcar en dicho Saporito y atacar por la espalda a la defensa del puente, cuya cortadura flanquearía además esta batería propuesta.

TERCERA LÍNEA.

Tomadas por el enemigo las obras de la cabeza del puente es consiguiente se habilitasen para verificar el paso del canal, y como en la parte de acá o de la Isla no había más que dos baterías que se opusiesen a esta empresa que no podrían impedir absolutamente nada, hallándose muy bajas y sin descubrir por consiguiente la parte superior del punto, se proyectó una batería alta o caballero sobre los edificios de la cola del puente, cuyos fuegos de cinco piezas tenían por objeto enfilar el paso y batir por la espalda las obras que están a su frente.

Como este podía intentar también su ataque contra la Carraca, además de las mencionadas obras de primera y segunda línea ya establecidas y de las que debían establecerse para oponerse a sus progresos hacia aquel punto, fue indispensable que hubiera otras de la parte de acá del Caño de Sancti Petri y delante de la Nueva Población Militar de San Carlos, y al frente de la misma Carraca, para evitar su entrada en la Isla, que intentaría sin duda luego que se apoderase de aquel punto.

Estas son cabalmente las obras de cuya construcción se encargaron los ingleses, situado en una altura de la derecha de la nueva población.

Habiendo de orden superior conferenciado con los ingenieros ingleses sobre este punto, se acordó y determinó el establecimiento de una especie de línea atrincherada con tres baterías o reductos.

La de la derecha de diez u once piezas con dirección de frente a distintos puntos de la Carraca y de flanco hacia la Máquina por la derecha, y por la izquierda contra el camino y porción de la línea de este lado.

La batería del centro, de doce piezas, dirigía sus fuegos hacia distintos puntos de la Carraca, enfilaba su camino y batía la parte intermedia entre aquella y el fuerte de la máquina y las otras porciones de la izquierda hacia la playa:
Finalmente, la batería de la izquierda, de ocho piezas, tenía por objeto batir la playa y además dirigía sus fuegos a los propios puntos que las otras dos.

Para reforzar más esta línea y cruzar con mayor proximidad sus fuegos con los de la Batería del Ángulo en la cabeza del puente, se construyó otra batería avanzada hacia la inmediación de la Aguada.

Pudiendo el enemigo intentar por medio de barcas, y más estando apoderado de la Carraca introducirse en la Isla por la parte de costa que hay desde las inmediaciones de la nueva Población hasta la Cantera y hasta el punto de Santibáñez y de aquí a la Cortadura de San Fernando, fue necesario proyectar algunas obras que se flanqueasen recíprocamente con la ya establecida en la Punta de la Cantera, formando una línea que podemos llamar Primera de la Retaguardia de la Isla, o de la Costa hacia la Bahía.

Además de la comprendida Batería de la Cantera, para diez piezas, la cual fue reparada y mejorada, se construyó otra igualmente a barbeta capaz de ocho piezas en el extremo o Punta del Muelle de la Casería de Ossio.

Así mismo, para impedir al enemigo las tentativas entre la Cantera y la Cortadura de San Fernando, se proyectó otra batería de ocho piezas también a barbeta y cerrada por su gola en el Muelle Viejo de Santibáñez, cuyos fuegos hallándose en una situación avanzada e intermedia podrían obrar libremente hacia derecha o izquierda, según más conviniera en la ocasión.

Entre esta batería y la de la Cantera convino ciertamente la construcción de otra dividiendo la larga distancia que en la desembocadura del Río Arillo intermedia, cruzase así fuegos con los de aquellas, pero siendo aquel terreno de muy mala calidad, sería larga y costosa la construcción de esta obra, por cuya razón se sustituyó con igual o mejor suceso una batería flotante o barco artillado con un competente número de piezas, al frente del expresado Río Arillo, siendo además todo aquel terreno fangoso y lleno de salinas, y por consiguiente de difícil acceso, hartamente defendido, y más estando a cubierto los puestos de la Casa de San José y su molino y el Caño de Herrera, con el necesario número de tropas para atender oportunamente a aquellas avenidas.

Para mayor precaución, convino que una división de lanchas cañoneras estuviera de observación cruzando al frente de dicha costa hasta la Cortadura de San Fernando, debiendo advertir que la porción que media entre ella y el punto de Santibáñez, no necesitaba para su defensa de obra alguna, sirviendo en su lugar el muro del arrecife para colocar varias piezas de artillería ligeras, las cuales deberían moverse según lo indicara la necesidad; y para asegurar y precaver todavía más aquella parte, se extrajeron los montones de arena que había arrimados contra el mismo muro del arrecife a fin de que en toda su extensión quedara de igual altura.

Las referidas obras necesitaron ponerse en el estado de defensa que se requería cerrando las más de ellas por su gola con empalizadas y demás necesario para su debida precaución y defensa.

Puestas estas obras en el expresado estado y estableciendo las que faltaban quedó bien defendida y así guardada la posición de esta Isla, para oponerle y rechazar al enemigo en cualquier tentativa que emprendieran para entrar en ella.

Más como a costa de mucho trabajo e inmensa perdida pudiera al fin conseguir el enemigo vencer los referidos obstáculos, y otros que podían oponerle, era indispensable tratar de las prudentes medidas de precaución y seguridad que se deberían tomar para retardarle la empresa de presentarse al frente de la plaza de Cádiz.

Vencidas las líneas ya referidas no les quedaría otro recurso a sus defensores que retirarse con el mejor orden a la posición de Torregorda, la cual debía por lo tanto fortificarse en la mejor forma por ser un punto que poseía ventajas imponderables, y de la mayor consecuencia; por lo que no solo debía ser un depósito intermedio y general de fuerza para acudir a todas partes, sino que desde allí se descubrían y se enfilaban perfectísimamente las dos únicas avenidas por donde el enemigo podía dirigirse por tierra hacia el istmo de Cádiz y descubriéndole a mayor distancia que la del alcance del cañón de a veinticuatro protegía por consecuencia a todos los nuestros que se retiraran por la derecha o por la izquierda, y llegaran a ponerse bajo los fuegos de aquel puesto.

Éste, fortificado en la forma conveniente y adecuada y bien defendido, daría tiempo y lugar para que la Cortadura de San Fernando se pusiera, si no lo estuviere en el mejor estado de defensa, para poder retirarse a ella siendo protegido por algunas piezas de artillería volante puestas en las porciones salientes o plazuelas del arrecife, y que se retiraran a proporción que no se necesite de su auxilio.

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