Florida.

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Florida fue descubierta conjuntamente por Juan Ponce de León, los Hermanos Pinzón, Juan Díaz de Solís y Américo Vespuccio cuando navegaban en torno al golfo de México, mientras que la parte oriental fue reconocida en 1498 por Juan Caboto.

A comienzos del siglo XVI, varias disposiciones que autorizaban llevar a indígenas de aquellos lugares donde no hubiese oro, permiten suponer que llegaron a Florida (entonces considerada como isla bajo el nombre de Bimini) varios viajeros más, desconocidos, hasta que el 2 de abril de 1513, Ponce de León tomó posesión de aquella supuesta isla dándole la denominación actual, bien por la belleza de su tierra o por la festividad de la Pascua Florida.

Según la tradición el principal motivo que llevó a Ponce de León a incursionar en esta parte de Norteamérica fue encontrar la Fuente de Juvencia (o fuente de la eterna juventud) que relatos indígenas suponían que se localizaba en uno de los surgientes o en el fondo de un vado de la península de La Florida.

No debió de ser el primer español que arribó a esa tierra, pues encontró al menos un nativo en 1513 que podía hablar castellano.

Hernández de Córdoba la alcanza, junto con Antón de Alaminos, en 1517; más tarde Juan de Grijalva (1518), Camargo (1519) y, sobre todo, Álvarez de Pineda comprueban, al completar la exploración del golfo de México, la continentalidad de Florida.

Con las noticias dadas por estos descubridores, el Papa León X erigió el 5 de diciembre de 1520 la diócesis de Santiago de la Florida.

Por otro lado, las expediciones organizadas aquel año por Diego Caballero y Ortiz de Matienzos para capturar indios, aún siendo contrarias a las leyes que la Corona española estableció para la colonización de las Américas (las llamadas “Leyes de Indias”), fueron llevadas a la práctica por Gordillo y Quexos y supusieron un problema para el establecimiento de la Iglesia en aquel lugar.

Posiblemente a ello es debido que la segunda expedición de Ponce de León, realizada en 1521, tuviese un recibimiento hostil y que de las heridas recibidas, éste muriera poco después.

En 1523, Vázquez de Ayllón organizó una expedición, con autorización del emperador Carlos I de España, para buscar el pasaje norte a las Islas de las Especias, explorando la costa oriental del actual Estados Unidos (estados de Virginia y Carolina del Norte).

Buscando el estrecho de Anián, recorrió Esteban Muñoz en 1525 las costas desde Terranova hasta Florida.

El mismo año Lucas Vázquez de Ayllón (véase Tierra de Ayllón) envió a Quexos con dos naves y luego, en junio de 1526, salió él mismo, alcanzando el cabo actualmente llamado Fear y muriendo en octubre de aquel año.

La exploración de las tierras continentales comenzó con la desgraciada expedición de Narváez, que en abril de 1528 desembarcó en las inmediaciones de Tampa.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca y cuatro supervivientes más cruzaron Norteamérica de este a oeste en un largo viaje de ocho años.

En 1538 salió de España la expedición capitaneada por Hernando de Soto, que realizó una parecida epopeya descubridora, partiendo también de Tampa, atravesando los Montes Apalaches hasta llegar prácticamente al curso medio del río Misisipi.

Cabe considerar que en el siglo XVI y hasta fines del siglo XVIII recibía el nombre de La Florida un territorio mucho más extenso que el que actualmente recibe tal nombre.

El gobierno de La Florida que se adjudicaba Hernando de Soto abarcaba los actuales estados de Florida, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Tennessee, Alabama y Misisipi, teniendo aproximadamente por límite septentrional el paralelo 36°N o, algo más al sur el paralelo del cabo Medanoso (cabo Hatteras).

En 1544 Julián de Sámano, hermano del secretario de Carlos I, y Pedro de Ahumada, hermano de Santa Teresa, pretendieron conquistar Florida, pero el rey no dio la autorización para evitar abusos.

Sin embargo, poco después le concedía a fray Luis de Cáncer, compañero de Las Casas, para que la llevase a cabo con la sola predicación del Evangelio sin la intervención de las armas, pero antes de poder hacerlo, Cáncer pereció al desembarcar en 1549.

Tras este fracaso, Pedro de Santander propuso la colonización con gente remunerada para no abandonar a los indígenas, asegurar el paso de las flotas y evitar el asentamiento de enemigos.

En 1558, Guido de Lavezares se estableció en la Bahía Filipina (Mobile), y el 14 de agosto de 1559 fondeó en Pensacola la expedición de Tristán de Luna, en cuya bahía funda la Villa de Santa María, destruida poco después por un huracán; entre los misioneros iba el gran defensor de los indígenas, Domingo de Salazar, luego obispo de Manila.

Recorrido el territorio, no pudieron establecerse en él y fueron recogidos en 1561 por Ángel Villafañe, que intentó poblar en Santa Elena (actual Parris Island, Carolina del Sur) sin conseguirlo.

La conquista definitiva se efectuó tras fundar los hugonotes franceses una colonia en la costa atlántica (Fort Caroline) en 1562, la cual, abandonada poco después, se restauró por orden del almirante Coligny, aún teniendo noticias la reina de Francia por su hija, Isabel de Valois, que el esposo de ésta, Felipe II, no consentiría la presencia de herejes en sus territorios.

Se pretendía con ello atacar la flota de Indias al cruzar el canal de las Bahamas, trasladar las guerras de religión al Nuevo Mundo y enfrentar la opinión francesa contra España.

Pedro Menéndez de Avilés se encargó de acabar con estos problemas y lo hizo cumpliendo las órdenes que recibió del monarca.

Tras la victoria, desplegó gran actividad y aseguró la colonización española: fundó San Agustín (el asentamiento europeo permanente más antiguo, 1565, de los actuales EE. UU.) y estableció fuertes en la bahía de Carlos, Tampa, Gualé y Santa Elena, así como la misión de Tequesta, prácticamente donde hoy se emplaza Miami, asegurando su comunicación por mar; e hizo amistad con los caciques vecinos, a los que intentaron cristianizar los primeros jesuitas llegados al Nuevo Mundo a petición suya.

Uno de ellos, el P. Martínez, fue sacrificado por los indígenas.

Fracasada la evangelización en el sur de la península, los jesuitas se establecieron en 1570, totalmente solos, en la región de Ajacan (Virginia), donde fueron martirizados, librándose únicamente un niño de doctrina.

En 1572 la Compañía de Jesús abandonó Florida, siendo sustituida por la Orden de San Francisco.

La primera década franciscana fue una época turbulenta en la que se abandonaron los puestos misioneros, aunque se volvieron a ocupar más tarde logrando su definitivo afincamiento.

El corsario-pirata inglés Francis Drake quemó en 1586 San Agustín cuando ya estaba erigida la iglesia parroquial y el ayuntamiento, que se tuvieron que reconstruir.

En 1587 se habían fundado los pueblos de Tolomato, Topiqui, Nombre de Dios, San Sebastián, San Antonio, San Pedro y San Juan.

En 1588 se intentó restablecer la misión de Ajacán.

A mediados de septiembre de 1597 fueron martirizados cinco frailes, pero siete años después ya reinaba la normalidad, dando comienzo una época de llamativo éxito misionero y convirtiéndose por doquier pueblos enteros de indígenas.

En 1607 los ingleses se establecieron en la actual Virginia, cerca de la bahía de Chesapeake, y fundaron Jamestown.

España consideró el hecho como una usurpación y una amenaza, y reaccionó de inmediato, aunque débilmente.

En 1609 Felipe III envió una expedición contra este establecimiento al mando del capitán Fernández de Écija y los alféreces Juan Rodríguez de Cartaya y Juan de Santiago, pero dado que era insuficiente su fuerza no la atacó, limitándose a provocar las hostilidades de indios contra ingleses; esta técnica indirecta de guerra después revertiría contra el establecimiento español, y entonces no tuvo eficacia porque el rey de España, para atraerse a Inglaterra, contemporizó con sus colonos, pues esperaba que fracasasen por sí solos, lo que no aconteció.

Mientras tanto aparecían nuevas misiones franciscanas entre los indios. Y así, en 1612, se crearon las de Georgia, y dos años después ascendían a 20 los pueblos de indígenas cristianos levantados en Florida.

En 1633 comenzaron las misiones de Apalache, con las que en 1634 ascendían a 44 los establecimientos de misioneros y a 30 000 los indígenas convertidos al cristianismo, repartidos en un territorio situado a más de 200 km del Atlántico.

Tras el saqueo del bucanero inglés John Davis a San Agustín y la rebelión de los indios apalaches que provocó el retroceso de aquellas prósperas misiones, los ingleses, aprovechando tales circunstancias, avanzaron poco a poco hacia el sur y consolidaron sus posiciones al establecerse en 1670, y de modo definitivo, en Charleston (Carolina del Sur), quedando solo entre los asentamientos españoles de La Florida y la de los ingleses de Carolina las misiones del actual estado de Georgia.

A consecuencia del ataque del pirata inglés Robert Searle a San Agustín en 1668, se decidió sustituir el fuerte de madera y edificar un castillo de piedra para proteger la ciudad.

La construcción del Castillo de San Marcosempezó en octubre de 1672.

Los trabajadores fueron traídos desde La Habana, Cuba y los trabajos se alargaron veintitrés años, siendo completados en 1695.

En 1674 volvieron nuevos misioneros españoles a la actual Georgia.

Cerca de la antigua Villa de Santa María 1559 (destruida por un huracán), los españoles se restablecieron quince años después y fundaron Panzacola, en el golfo de México y en la bahía de Pensacola, para protegerse contra un posible asentamiento francés.

Aun así, por falta de medios, los franceses ocuparon y poblaron la vecina colonia de Luisiana, separando así el virreinato de Nueva España del de La Florida, la cual se mantuvo en la Capitanía General de Cuba.

Durante la Guerra de Sucesión española se combatió violentamente, apoyándose cada contendiente en las tribus de indígenas vecinas.

En 1702 fueron destruidas las demás misiones en la región de los Apalaches y atacado nuevamente San Agustín, aunque la artillería británica fue ineficaz contra los muros del Castillo de San Marcos.

Una flota procedente de La Habana obligó a los británicos a quemar sus barcos para evitar su captura y a batirse en retirada por tierra.

Antes de partir, prendieron fuego a la ciudad, que quedó parcialmente destruida.

En contestación, hubo un ataque franco-español contra Charleston en 1706, que quedó en una escaramuza.

Con el tiempo, todas las misiones de la parte norte de Florida quedaron destruidas y deshabitadas, ocasión que aprovechó el inglés James Oglethorpe para crear una nueva colonia inglesa, llamada Georgia, entre el río Savannah (o en la grafía española Yamacraf) y Altamaba.

De este modo fue reduciéndose progresivamente la extensión territorial de la primitiva Florida.

En 1739 estalló la Guerra del Asiento.

La causa inmediata de la conflagración fue un incidente cerca de la costa de Florida cuando el capitán de un guardacostas español, Juan León Fandiño, interceptó el Rebbeca al mando de Robert Jenkins y le hizo cortar a éste una oreja; después de lo cual le liberó con este insolente mensaje:

“Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”.

Este suceso enardeció a la opinión pública británica y dio lugar a que el Reino Unido declarara la guerra a España.

El general Oglethorpe atacó y conquistó el Fuerte Mosé, defendido por 100 reclutas de raza negra.

Tras recibir noticias de ello, el contraataque español no se hizo esperar y esa misma noche las tropas de Montiano asaltaron el Mosé matando o capturando a más de 100 británicos de la guarnición que había quedado allí, mientras Oglethorpe y el grueso de sus tropas (más de 1000) instalaban unos cañones y ponían sitio por segunda vez al Castillo de San Marcos, confiando éste en poder rendirlo con un bombardeo continuo.

Sin embargo, un pequeño navío español pudo evadir el bloqueo y dar aviso a La Habana, desde donde se enviaron suministros, terminando a los 38 días el asedio sin haber conseguido los británicos rendir el castillo.

Durante la guerra de Sucesión de Austria se volvió a combatir en la frontera americana del territorio español y británico (la actual Georgia).

En 1740, de nuevo Oglethorpe puso sitio por tercera vez a San Agustín, pero fracasó, aunque tras exterminar a la mayor parte de los timucua (aliados de España) los británicos capturaron el fuerte español de madera de San Simón (actual Georgia) y así controlaron el territorio al norte de la actual Florida con el nombre de Georgia.

Ante la presión británica en 1748 España negoció con los Cric (grupo Muscoguí antecedente de los Seminolas), Chacta y Chicaza, que poblaban el territorio de los actuales estados situados al sur del río Tennessee y al oeste de Georgia, y firmaron tratados con el rey de España, el cual se convirtió virtualmente en su protector.

Un refugiado realista organizó la sociedad mercantil Panton, Leslie y Compañía, que estableció, con permiso español, puestos de comercio en la Florida y traficó con los indígenas proveyéndoles de armamento y suministros.

Estas tribus se dedicaron a atacar los poblados fronterizos británicos.

Por el Tratado de París de 1763 La Florida fue cedida por España al Reino Unido de Gran Bretaña, junto con los territorios al este y sureste del Misisipi.

Del Reino Unido obtiene la devolución del puerto de La Habana y la ciudad de Manila (Filipinas), ocupadas durante guerra de los Siete Años (1756-1763) a la que España se vio abocada a entrar en 1761).

Como compensación a España por la pérdida de La Florida, el Reino de Francia (que para ganarse la participación aliada de España en la Guerra de los siete años, ya la había ofrecido según el secreto Tratado de Fontainebleau (1762)), cede a España la Luisiana: se trataba de los inmensos territorios que desde 1673 habían reclamado tras sus exploraciones que descendían de sus colonias en Nueva Francia (actual Quebec, y la Acadia, Canadá, por el río Misisipi y que habían sido nombrados Luisiana en honor al Rey Sol.

Los británicos dividieron los territorios recibidos en 1763 en dos partes:

Florida Oriental, con capital en San Agustín.
Ocupaba en gran medida la península de ese nombre, que forma el actual estado estadounidense de Florida (sin las ciudades de Mobile y Pensacola).
Florida Occidental, con capital en Pensacola.
Su territorio forma hoy parte de los estados de Misisipi, Alabama y Florida.

El segundo periodo bajo soberanía española se produjo durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos cuando Los españoles recuperaron la Florida Occidental en 1779 tras las batallas de Baton Rouge, Fuerte Charlotte, San Fernando de Omoa y Mobila y la Florida Oriental tras la célebre victoria en la batalla de Pensacola(marzo-mayo de 1781), en la que Bernardo de Gálvez, gobernador español de La Luisiana(española desde 1763), reunió tropas venidas desde distintos puntos del Imperio para hacer frente a los británicos y trajo abastecimientos adicionales de Cuba, la Luisiana, etc., reuniendo un ejército de unos siete mil hombres, un tamaño considerable para la época.

Dicho ejército derrotó a las tropas británicas de John Campbell, logrando una victoria decisiva.

Poco tiempo después, Gálvez se apoderó de la isla Nueva Providencia en las Bahamas, abortando el último plan británico de resistencia, con lo que mantuvo el dominio español sobre el Caribe y aceleró el triunfo de las armas norteamericanas sobre los británicos.

Siendo Jamaica el último reducto británico de importancia en el Caribe, Gálvez se dispuso a organizar un desembarco en la isla para sumarla a los territorios bajo soberanía española pero, en mitad de los preparativos, lo sorprendió el fin de la guerra.

Al final de la contienda, La Florida (Florida oriental y occidental) fue devuelta oficialmente a España por el Tratado de Versalles de 1783; también conservó los territorios recuperados de Menorca y recuperó las costas de Nicaragua, Honduras (Costa de los Mosquitos) y Campeche. Se reconocía además la soberanía española sobre la colonia de Providencia.

Si bien la Florida permaneció oficialmente bajo la soberanía española hasta 1821 como parte de la Capitanía General de Cuba, ésta no dominaba totalmente el territorio por las tendencias independentistas de parte de sus habitantes, bien porque eran excolonos británicos, bien porque durante el periodo de la intervención francesa en la península ibérica entre 1808 y 1814 habían recibido influencia de las ideas revolucionarias francesas y, por otro lado, debido a los enormes recursos que los españoles requirieron para expulsar al mayor ejército de aquel entonces.

En la pequeña Florida Occidental, los españoles tuvieron que evacuar sus tropas de Mabila (actualmente llamada Mobile, en el actual estado de Alabama) en abril de 1813 a la capital Pensacola y Estados Unidos se apoderó de la ciudad en el contexto de la Guerra Anglo-Estadounidense de 1812-1815, reclamándola como parte de la compra de la Luisiana a los franceses unos años antes.

Ante la precaria situación de la Florida Oriental, el 29 de junio de 1817 el general Gregor MacGregor (por órdenes de Simón Bolívar) tomó militarmente el Fuerte San Carlos, situado en la Isla de Amelia ubicada en la costa nororiental de la Florida, a 35 millas al norte de Vacapilatca (hoy Jacksonville) en la frontera con Georgia.

Días después, insurgentes floridanos al norte de Vacapilatca llamaron a la población para proclamar la independencia de España y declarar la «República de Florida», estableciendo su capital en la localidad fortificada de Fernandina.

Bajo las órdenes del corsario francés Luis Aury, se organizó una flotilla que participó activamente en los sucesos que resultaron en la creación de la nación de la Florida, militarizando la costa ante una inevitable invasión española desde La Habana.

Aprovechando estos acontecimientos, el presidente estadounidense, James Monroe, y su Secretario de Estado, John Quincy Adams, ordenaron una operación marítima y terrestre para apropiarse de la Florida.

En septiembre de 1817, un gran despliegue militar estadounidense apoyado con tropas españolas procedentes de La Habana desembarcó en Amelia y de allí se dirigió a Fernandina para someter a los rebeldes a sangre y fuego, apresando a las autoridades que defendían la insurgencia en la Florida.

En 1818, Andrew Jackson invadió la Florida Oriental en lo que la historia estadounidense denomina Primera Guerra Seminola y este hecho le valió el apoyo popular en su país y el del Gobierno, siendo presidente Monroe y secretario de Estado John Quincy Adams, quien, con el tratado transcontinental de 1819 (Adams-Onís), forzó a una debilitada España a entregar lo que le quedaba de su territorio colonial a cambio de cinco millones de dólares no pagados, sino destinados a abonar reclamaciones estadounidenses contra España.

La anexión estadounidense del territorio terminó finalmente en 1821 cuando el gobierno liberal que había derrocado a Fernando VII ratificó el tratado, año que marcó la intensificación de la guerra contra las tribus seminolas que habitaban la península para establecer colonos estadounidenses y conformar lo que es hoy el estado más meridional de los Estados Unidos de América.

La gran mayoría de la población española en la Florida emigró a Cuba y la huella española acabó diluyéndose, siendo hoy escasa (iglesias, edificios gubernamentales, fortalezas,…) y sus descendientes contados.

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