Toma de la Habana (1762).

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La Toma de La Habana por los ingleses tuvo lugar durante la Guerra de los Siete Años, en agosto de 1762.

Este hecho dejó al descubierto las debilidades de las defensas españolas en el Mar Caribe.

El mismo se produjo al entrar los ingleses en conflicto con la corona española, puesto que esta última se había aliado con Francia, otro tradicional enemigo de Inglaterra.

En un principio los ingleses intentaron establecer una especie de colonia llamada «Cumberland» que sirviera de punto de apoyo a una invasión en la isla, por el Sur, en lo que hoy es la provincia de Guantánamo, pero las condiciones fueron muy hostiles tanto por el terreno, como el constante hostigamiento de los villareños, por lo que, finalmente, desistieron.

En 1756 estalló la compleja guerra de los Siete Años, que se libró por todo el mundo y enfrentó a dos alianzas rivales encabezadas por el Reino Unido y Francia.

Ante las sucesivas derrotas de 1759, Francia trató de coligarse con España.

La alianza entre Francia y España se reflejó en el Tercer Pacto de Familia, firmado en agosto de 1761.

Pese al apremio de Francia, España esperó a la llegada de la flota de Indias en septiembre para comenzar las acciones que debían precipitar su entrada en la guerra, pues necesitaba la plata que traía para financiar las operaciones.

El 4 de enero de 1762, el Reino Unido declaró la guerra a España, que hizo lo propio el día 15 del mismo mes.

Por entonces la Armada española era muy inferior a la británica: mientras la primera contaba con unos cuarenta navíos de línea, la segunda podía contar con unos ciento veinticuatro.

En marzo de 1762, los mandos británicos de mar y tierra partieron del Reino Unido hacia el Caribe con cuatro regimientos de infantería.

Arribaron a la isla de Martinica, por entonces británica, a finales a abril, donde reunieron diecinueve navíos, dieciocho fragatas y diez mil soldados para la campaña cubana.

La flota de invasión alcanzó Matanzas el 5 de junio.

Los fuertes de La Habana resistieron tenazmente , pero no pudieron impedir la conquista de la ciudad, que capituló el 5 de agosto.

Vale destacar que uno de los aspectos que más influyeron en la derrota española fue la ineficacia del gobernador español de La Habana, Juan de Prado, el cual en vez de sacar la flota española fuera de la bahía para dar batalla al enemigo, optó por un ridículo plan, que consistió en prender fuego a algunas naves a la entrada de la bahía y así evitar la entrada de los barcos ingleses.

Esto fue un error fatal, pues permitió a los ingleses hacer y deshacer a su antojo sin ninguna oposición marítima, ya que los barcos españoles quedaron sin poderse utilizar.

A pesar de lo anterior los casacas rojas tuvieron que sacrificar un gran número de hombres y recursos para poder ocupar la urbe, primeramente tuvieron que levantar un sitio muy prolongado al castillo del Morro el cual ponía en jaque a los invasores y solo después de haber ocupado la colina del frente (la Cabaña, donde posteriormente se edificaría la fortaleza homónima), pudieron abrir fuego de artillería y abrir una brecha, que hizo que finalmente la fortaleza cayera, en la defensa de esta fortaleza se destacó el jefe español Luis Vicente de Velasco, que defendió bravamente el castillo hasta morir , al contrario de los otros líderes españoles que huyeron a Jesús del Monte y otras zonas lejanas al combate.

También los ingleses tuvieron graves problemas por el constante hostigamiento de las milicias formadas por los criollos, al mando del alcalde de la villa de Guanabacoa, Pepe Antonio, usando principalmente armas blancas, con las cuales protagonizó la primera carga al machete, antes que la usaran los independentistas en el siglo XIX.

Sus victorias levantaron celos en el frustrado gobernador español, que lo mandó llamar y lo retiró del combate, enviándolo a Jesús del Monte (actual Municipio 10 de Octubre) en el cual murió de un infarto, presuntamente por el enojo producido por el insulto al que se había visto sometido.

Durante el período que duró la ocupación, once meses, Cuba vivió un intenso auge económico propiciado por algunas medidas tomadas por los ingleses como la apertura de los puertos para el comercio y la importación de numerosos esclavos que necesitaba la maltrecha economía. Incluso durante ese período se introduce lo que hoy en día es uno de los manjares de la comida cubana, el cerdo.

Las relaciones entre los habaneros y los ingleses fueron buenas, aunque estos veían a los mismos como unos ocupantes.

Luego de once meses, en julio de 1763, Inglaterra y España acordaron un canje en el cual parte de la Florida quedaría en manos de los ingleses a cambio del retorno a España de La Habana y Cuba en su totalidad.

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