Contribución española a la independencia de Estados Unidos con la captura de un convoy de 54 navíos ingleses (1780).

00000000000000000

La captura del doble convoy inglés de 1780, se produjo en el marco de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, y más concretamente, en la Guerra anglo-española (1779-1783) cuando, partiendo de la información proporcionada por los servicios de inteligencia españoles, una flota combinada hispano-francesa al mando del director general de la Armada Española, don Luis de Córdova, consiguió apresar —sin apenas resistencia y cuando aún no se habían separado— a dos convoyes ingleses, uno con destino a la India y otro con destino a América, que cargados de tropas, pertrechos y armas se dirigían a prestar apoyo a las guerras coloniales británicas en ultramar.

Antecedentes

En 1780, el Reino Unido de Gran Bretaña se enfrentaba a uno de los momentos más críticos de su historia, al sostener una guerra que acabaría perdiendo frente a los colonos rebeldes de Norteamérica, episodio conocido como la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

img_0001

La situación se agravó cuando España y Francia se aliaron en su contra y decidieron apoyar militar y políticamente el alzamiento de las colonias americanas. Además, los británicos sostenían al mismo tiempo una dura guerra colonial en la India, subcontinente que acabarían anexionando a su imperio a lo largo del siglo XIX.

A pesar de que la Armada Real británica empezaba a emerger como la primera marina de guerra del mundo, las armadas española y francesa aún estaban en condiciones de hacer frente a la británica operando en flotas combinadas.

Precisamente, en el verano de 1779, una operación de este tipo bajo mando del almirante francés Louis Guillouet, conde de Orvilliers, y del español Luis de Córdova, sembró el pánico en las costas británicas tras poner en fuga a la escuadra del canal de la Mancha y apresar el navío HMS Ardent, dejando el terreno libre para la invasión hispano-francesa del Reino de Gran Bretaña.

santadorotea.jpg

La población abandonó precipitadamente las localidades costeras y el comercio naval inglés y la Bolsa de Londres cesaron su actividad, en un ambiente de terror que no se había vivido desde los tiempos de la guerra anglo-española del siglo XVI, acentuándose la situación de desamparo de los británicos por el hecho de que las mejores unidades del ejército británico se encontraban combatiendo en ultramar.

Finalmente, y a pesar de la insistencia del almirante español para lanzar de inmediato la invasión, Guillouet, comandante supremo de la escuadra combinada, no se decidió a ordenar el desembarco.

Tras una espera de varios días, estalló una epidemia en los buques franceses que no tardó en extenderse a los españoles, por lo que la flota franco-española tuvo que retirarse a Brest perdiéndose la oportunidad de asestar un golpe definitivo al Reino de Gran Bretaña.

En cualquier caso, este episodio condicionaría las actuaciones posteriores de la Armada Real británica, puesto que a partir de entonces la obsesión del Primer Lord del Almirantazgo fue la protección de las costas británicas a todo trance.

890c9c7d.jpg

Así, en el verano de 1780 partió de la localidad de Portsmouth un convoy compuesto por 55 mercantes armados, escoltado por la flota del canal de la Mancha, que debería dividirse en dos en algún punto del Atlántico, dirigiéndose una parte a la India para apoyar la guerra colonial, y la otra a Norteamérica para combatir a los rebeldes de las trece colonias.

Las órdenes del almirantazgo fueron que la escolta abandonara al convoy a la altura de Galicia para regresar inmediatamente al canal de la Mancha.

Los mercantes debían navegar alejados de las costas ibéricas y de las rutas comerciales habituales para evitar encuentros fortuitos con navíos españoles o franceses, y contarían tan solo con el apoyo de un navío de línea y dos fragatas.

Los agentes de inteligencia españoles destacados en Londres consiguieron averiguar la fecha de salida del convoy y la posible ruta que iba a seguir antes de dividirse, enviando inmediatamente la información al conde de Floridablanca.

luisdecordovaycordovacapitangeneraldelarealarmada
Luís de Córdova.

En aquellos momentos, Luis de Córdova, que había sido nombrado en febrero director general de la Armada española, se encontraba vigilando el estrecho de Gibraltar al mando de una flota de veintisiete navíos de línea y varias fragatas, a la que se había sumado una escuadra francesa de nueve navíos y una fragata.

Córdova ejercía el mando supremo de la flota combinada a pesar de las quejas de los franceses, que dudaban de su capacidad por haber cumplido el almirante español los 73 años. Por su parte, Floridablanca no dudaba en absoluto de la valía del viejo militar y ya en una carta fechada en noviembre de 1779 y dirigida al conde de Aranda afirmaba que «el viejo ha resultado más alentado y sufrido que los señoritos de Brest».

Tan pronto como Córdova recibió la información obtenida por los espías españoles, comenzó a organizar la localización y captura del convoy británico.

Localización del convoy británico.

La escuadra combinada hispano-francesa abandonó las aguas del estrecho y se adentró en el Atlántico, guiándose por las suposiciones hechas a partir de la fecha de salida, las características del convoy británico y la ruta más probable suministrada por los agentes españoles.

Se enviaron varias fragatas de exploración que batieron una amplia zona del océano.

En la madrugada del 9 de agosto de 1780 una fragata exploradora española divisó en el horizonte un gran número de velas, que navegaban a unas 60 leguas al oeste del cabo de San Vicente.

santisima_trinidad
Santísima Trinidad.

Con toda rapidez se envió la información al Santísima Trinidad, buque insignia de la escuadra combinada, bajo mando directo de don Luis de Córdova. La noticia fue recibida con cautela, pues había dudas sobre si las velas detectadas correspondían a la escuadra del canal de la Mancha o si se trataba en efecto del convoy pero éste iba fuertemente escoltado.

El segundo mando español, don José de Mazarredo abogó inmediatamente por el ataque, ya que supuso que no había ninguna razón para que la flota británica se arriesgase a navegar tan alejada de las costas, salvo que no fuese escoltada.

Tras ordenar Córdova el ataque, las rápidas fragatas se dirigieron hacia la flota británica, seguidas por los navíos de guerra. El comandante británico, John Moutray, tras constatar la abrumadora superioridad del enemigo se dio a la fuga con los tres buques de escolta: Ramillies (Cte.Moutray), Thetis (Cte.Linzee) y Southampton (Cte.Garnier), iniciando los buques mercantes una desbandada.

Ante esta situación, Córdova dio desde el Santísima Trinidad la señal de «caza general», empezando una desordenada persecución en la que los buques españoles y franceses iban seleccionando y capturando presas según su propio criterio.

El Santísima Trinidad rindió al Mountstuard y al Godfrey; El Purísima Concepción al Gatton; y la escuadra de fragatas bajo el mando de Santiago de Liniers (Escuadrón del Concepción), capturó al Hillsborough.

Una vez alcanzados, los mercantes se iban entregando sin presentar oposición ya que si bien todos ellos iban armados, poco podían hacer frente a los poderosos navíos de línea.

La caza se prolongó hasta la noche, capturándose en total hasta 52 buques británicos de los 55 que componían el convoy.

jose_de_mazarredo
José de Mazarredo.

Las fragatas siguieron buscando a los buques huidos hasta bien entrada la madrugada, pero no consiguieron apresar a ninguno más.

Iniciada la inspección de los buques apresados, los aliados comprendieron la importancia del golpe asestado al Reino de Gran Bretaña, pues no sólo se habían capturado 52 buques, sino también 80 000 mosquetes, 3000 barriles de pólvora, gran cantidad de provisiones y efectos navales destinados a mantener operativas las flotas británicas de América y el océano Índico, vestuario y equipación para doce regimientos de infantería, y la ingente suma de 1 000 000 de libras esterlinas en lingotes y monedas de oro (todos los buques y bienes capturados estaban valorados en unas 600 000 libras).

Además se hicieron cerca de 3000 prisioneros, de los cuales unos 1400 eran oficiales y soldados de infantería que pasaban como refuerzos a ultramar.

Consecuencias.

Las pérdidas supusieron para el Reino Unido el mayor desastre logístico de su historia naval, superando incluso al sufrido por el convoy perdido frente a fuerzas alemanas más de un siglo y medio después, durante la Segunda Guerra Mundial.

El número de buques y hombres capturados, así como la cantidad de más de 1 millón de libras esterlinas en lingotes y monedas de oro que pasaron a manos españolas, provocaron fuertes pérdidas en la Bolsa de Londres, lo que perjudicó gravemente las importantes finanzas que el Reino de Gran Bretaña mantenía para poder sostener las lejanas guerras que libraba.

Los españoles se comportaron con gran humanidad con sus prisioneros, devolviendo el generoso trato recibido por sus compañeros por parte del Almirante George Brydges Rodney.

Esta victoria española, añadida a las graves pérdidas ocasionadas por los temporales del Caribe provocó una crisis financiera entre los aseguradores de marina de toda Europa.

Muchos entraron en bancarrota, y las tasas de seguro de guerra, ya elevadas, subieron a niveles desorbitados. También se incrementó el descontento público contra el ministro británico y la dirección de la Royal Navy.

Cinco de los barcos capturados pertenevientes a la East India Company fueron puestos al servicio de la flota española. La armada de España comisionó el Hillsborough de 30 cañones como Santa Balbina de 34 cañones; el Mountstuart de 28 cañones como el Santa Bibiana de 34 cañones; el Royal George de 28 cañones como el Real Jorge de 40 cañones. El Godfrey de 28 cañones como el Santa Paula de 34 cañones y el Gatton de 28 cañones como el Colón de 30 cañones.

2

3

4

Según la Gaceta de Madrid de 18 de julio de 1780 esta era la composición de la escuadra hispano francesa bajo el mando del general español y que formó parte de la captura del convoy.

A la salida de Cádiz el 9 de julio dicha escuadra se componía de 22 navíos españoles, 9 franceses, 6 fragatas, una corbeta y 3 balandras, cuya lista de buques y formación era la siguiente:

Primera División (Segunda escuadra):

– Atlante.

– La Bourgogne (Fr.-Jefe Escuadra Charles de Charrite).

– Santa Lucía (Fragata).

– San Joaquín.

– San Pascual.

Segunda división (Segunda escuadra):

– Purísima Concepción (Cte.Gral.Gascón).

– Santa Rufina (Fragata).

– Rayo.

– San Rafael.

– San Justo.

– Le Scipion (Fr.- Commandant Le Clavel).

Tercera División (Primera escuadra):

– Marselles (Fr.).

– San Carlos (Jefe Escuadra Mazarredo).

– Santa Bárbara (Fragata).

– Galicia.

– Angel de la Guarda.

Cuarta División (Primera escuadra):

– Santísima Trinidad (Cte.Gral.Jefe Córdova).

–  Santa Perpetua (Fragata).

– Hero (Fr.).

– San Fernando.

– Oriente.

– San Eugenio.

Quinta División (Tercera Escuadra):

– San Vicente (Cte. Liniers).

– Protecteur (Fr.- Jefe Escuadra De Grasse).

– Santa Catalina (Corbeta).

– Serio.

– Brillante.

– Le César (Fr. – Commandant: De Broves.

Sexta División (Tercera Escuadra):

– Santa Isabel.

– Carmen (Fragata).

– Firme.

– Terrible.

– Zodiaque (Fr.).

Balandras: Activa, Golondrina, Bizarra.

Cuerpo de Reserva (Escuadra Ligera): 

– Le Glorieux (Fr.-Jefe Escuadra Bausset).

– Nereida (Fr.- Fragata).

– Septentrión.

– Mino.

– Zelé (Fr.).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s