Estudio sobre el Galeón.

Representación de un galeón español del XVI por Carlos Parrilla Penagos

Sus tablazones y cuadernas se encargaron de transportar las mercancías necesarias para surtir de productos transoceánicos a la práctica totalidad de Europa.

Además sirvió para dotar a las armadas de las potencias marítimas del momento de las más increíbles armas navales.

Naciendo en las primeras décadas del siglo XVI su uso se extenderá hasta mediados del siglo XVII e incluso más allá, puesto que España tuvo al servicio de la Carrera de Indias y su defensa a este tipo de navío hasta prácticamente el siglo XVIII.

La doble vertiente funcional (militar-mercante) que tuvo el galeón, sobre todo para la Monarquía hispánica, nos permite diferenciar tipos y subtipos, tal y como veremos más adelante.

SANYO DIGITAL CAMERA

Se tiene la concepción del galeón únicamente como navío de guerra, pero obviando el hecho de que el galeón cumplía fundamentalmente labores mercantes.

No obstante si que podríamos decir que es uno de los primeros barcos que se proyecta específicamente para la función militar, diferenciándose de los de uso mercante.

España fundamentará buena parte de su flota pesada tanto mercante como militar en torno a los galeones, lo cual nos permite tomarlo de ejemplo para este breve estudio.

En el caso de otras potencias marítimas como Inglaterra u Holanda veríamos una preferencia hacia los galeones con una función más enfocada a la guerra, partiendo de lo que este tipo de navío ofrece para esa función: fortaleza, artillería, etc.

Sin embargo su uso en otros estados se mezclará mucho más con carracas y otros tipos en función mercante y de exploración.

Destacaríamos en este sentido importantes galeones como el Golden Hind de Francis Drake, usado para la circunnavegación del globo entre 1577-1580.

IMG_3624.jpg

El caso español sería el más claro, puesto que de los sucesivos galeones botados en los astilleros cántabros y vascos (más tarde también de los andaluces) podemos distinguir dos tipos de buques diferenciados por su función: el galeón de “la plata” o “de la Carrera” (mercante) y el de “la Armada” o “del océano” (militar).

A su vez podríamos distinguir, variando el desplazamiento y el tonelaje de carga, entre tres “subtipos” de galeones: de una cubierta, de dos cubiertas o “de pozo” (por la forma que generaba en casco desde la sentina a la cubierta superior), y de tres cubiertas o “puente corrido”.

Si bien es cierto que la construcción naval española se reglamentó en torno a ordenanzas como la de 1618, estas fueron ignorándose dando pie a la construcción de galeones de distinto porte y medidas, favoreciendo a largo plazo la implantación del galeón de puente corrido que desembocaría en el navío de línea español.

Cabe destacar que para cuando España de pie a esa evolución, el resto de potencias ya llevaban años de desarrollo en el mismo, sin que esto menoscabase las capacidades hispanas en combate.

Ejemplificamos este hecho recurriendo al navío inglés Royal Charles de 1655, el cual ya era considerado como navío de línea y diluía en sus líneas las herencias de los galeones.

Royal charles 62.jpg

Se aplicaron los tres “subtipos” tanto a galeones “de la plata” como de “armada”, distinguiéndose entre sí en que los galeones de “la plata” eran aquellos destinados al transporte de mercancías en la Carrera de Indias, mientras que los de “armada” eran aquellos destinados a la Armada del Mar Océano y otras, es decir, a la operatividad puramente militar.

Esto hacía que la proyección de los destinados en la Carrera de Indias diera pie a navíos más panzudos y pesados y con unas maderas más robustas que le permitiría aguantar la corrosión e inclemencias de los viajes.

Además de eso se preparaban a conciencia carenando los navíos con planchas de plomo para que aguantase aún más “la broma”.

En contraposición, los galeones de proyección puramente militar eran más estilizados y menos gruesos, dando pie a una proyección de su construcción que le permitía alojar en sus puentes más artillería. Sería este último tipo el que evolucionaría hacia el navío de línea.

62742597.jpg
Galeón Neptune (Genoa- Italia).

Si bien es cierto que por no estar preparados para tal misión, los galeones de guerra no se solían mandar a la Carrera de Indias, se dieron casos en los que debieron comisionarse algunos barcos para tales viajes, aunque su verdadera misión respecto a las Flotas de Indias era la de salvaguardar las costas peninsulares y de ultramar de las amenazas a las rutas comerciales, y servir en combate en tiempos de guerra.

Los galeones de “la plata” cumplían ante la carencia general de los anteriores la doble función de escolta y mercante, estando mejor artillados que el resto de tipos mercantes.

Sin embargo, a pesar de la función de escolta se destinaban por su mayor capacidad y protección a la salvaguarda de plata y oro (y otras mercancías), de ahí su nombre.

Esto no quiere decir que fueran implacables en su oficio, puesto que tendríamos que ver como la función mercante hacía en ocasiones difícil el combate al primar el transporte de mercancías sobre los puentes que en teoría deben estar artillados, dejando constancia de esto en algunas fuentes primarias sobre viajes en la Carrera de Indias.

interior-galec3b3n-espac3b1ol-de-550-tm-2.jpg

Los galeones militares sirvieron bien en su cometido a lo largo del Atlántico, enfrentándose con mayor y menor fortuna a los navíos holandeses, ingleses y franceses a lo largo de su vida operativa y en las múltiples guerras de la Monarquía Hispánica en la Edad Moderna.

Su evolución, como decíamos, fue claramente vinculante a la aparición del navío de línea, viendo en la misma como los alcázares de proa y popa iban cayendo para terminar en unos barcos adaptados puramente al combate, con cubiertas corridas y una artillería que solía rondar los 70 cañones, frente a las 40-50 piezas que montaban los galeones destinados a la Carrera de Indias.

117-galeon-samuel1.jpg

A pesar de las diferencias, el galeón tuvo en su doble vertiente militar-mercante una capacidad manifiesta de ataque y auto-defensa, construyéndose a modo de “fortalezas” flotantes que dieran garantías a las mercancías y metales de las rutas americanas frente a un enemigo en constante acecho.

Además, pronto sirvió a los mencionados enemigos para poder romper ese objetivo defensivo, obligando a la evolución del propio galeón en términos militares.

Se entiende así que fuera el “rey” de los navíos de la Edad Moderna en el primer siglo y medio, pero su operatividad fue viéndose mermada en el siglo XVII ante los avances en construcción naval de Inglaterra y Holanda.

No veríamos con plena claridad hasta el siglo XVIII la aparición en la Real Armada de navíos de línea que rompiesen plenamente con las formas de un galeón, pero sin significar esto que incluso frente a los nuevos avances extranjeros el galeón dio un servicio extraordinario a las Armadas de la Monarquía hispánica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s