Casa de las Cadenas en la Isla de León.

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La Gaceta de Madrid del día 1.º de Marzo del año 1729 comunicaba, con su concisión acostumbrada como noticia recibida de Sevilla, donde á la sazón se hallaba la Corte, que «resolvió el Rey partir de esta ciudad con la Reina, Príncipes é Infantes, el lunes 21 al amanecer, para pasar el mismo día á la Isla de León, en cuya punta ó extremidad está situada la plaza de Cádiz, y en donde tenían prevenida una espaciosa casa de campo para su aposentamiento; y, con efecto, aunque hay 22 leguas de distancia, llegaron SS. MM. y AA. con siete paradas de tiros de mulas aquella misma noche á la Isla, siguiéndoles inmediatamente los jefes, ministros y criados principales».

Prevenido este viaje, uno de los motivos que se dieron para justificar la jornada Real á la Andalucía era el que SS. MM. contemplasen la entrada en la bahía de Cádiz de la flota de Indias, compuesta de diez y seis navíos conduciendo para el Tesoro treinta millones de pesos y cuya arribada era esperada con impaciencia; aunque también se decía obedecía la jornada al deseo de la Reina de distraer la melancolía que se había apoderado de su regio consorte, haciéndole gozar del suave clima, en la primavera, de aquel delicioso país.

Se escogió para residencia una espaciosa casa de campo en la Isla de León, que era el lugar preferido de recreo entonces para los ricos negociantes de Cádiz, que en aquellos lindos y sanos parajes restauraban sus fuerzas cansadas del incesante trabajo de la rica y comercial urbe, que nunca, debido á lo estrecho de su recinto, fué de saludable clima.

No dicen más los papeles públicos; sólo, é igualmente que de la llegada, dan noticia de las excursiones que se hicieron por la Corte á la ciudad y de la salida definitiva; después de una regular temporada de su estancia en la tranquila Isla de León, donde disfrutaron los regios huéspedes de los encantos naturales de la localidad, paseos en bote por los esteros y la bahía, de pescas en sus célebres salinas, caza de patos y demás que se les proporcionaron para su recreo.

Otros encantos hubieron de hallar en aquel apartado y tranquilo lugar: el trato agradable de compatricios y escuchar allí su idioma natal.

Esa casa de campo era la que para su recreo había construido un rico negociante de la ciudad, D. Guillermo Macé y Auffray, Señor de la Gravelais, bretón que desde joven se estableció en Cádiz, y que ya en esta época dirigía una de las primeras casas navieras de su comercio; casado en Cádiz, era su esposa también hija de otro negociante francés.

Ésta es asimismo la casa histórica á que nos referíamos y que aún se conserva, aunque con sensibles alteraciones en su ornamentación, en la Alameda de Moreno Guerra de la moderna ciudad de San Fernando (1).

Larga fué la temporada, aunque no han quedado otras tradiciones de ella sino que en el día 21 de Marzo de 1729, recibió S. M. en la casa á una Comisión de la Real Academia Española, que le entregó el segundo tomo que se acababa de imprimir, de la primera edición del Diccionario de la Lengua Castellana, ejemplar que dejó el Rey á sus huéspedes y que hoy se conserva, por donación de la familia, en la Biblioteca Lobo de la ciudad de San Fernando.

Por fin, después de un mes y algunos días, según noticias de la misma Gaceta, se supo que «el 31 de Marzo partieron de la Isla, desde la casa de campo… los Reyes encaminándose por tierra al Puerto de Santa María, fueron á dormir á Puerto Real».

Según costumbre, y como prueba del aprecio que mereció su huésped, honró la casa el Rey, por su Real Decreto de 7 de Abril de 1729, y cédula de 6 de Mayo, del mismo año fechada en Sevilla, con merced de cadenas y privilegio de jurisdicción; se obedeció la cédula por el Corregidor de la Isla el 9 de Octubre de 1730; antes, el 22 de Enero de 1730, daba las gracias D. Guillermo á S. M. en memorial, solicitando merced de título de Castilla y exponiendo los importantes servicios que había hecho á la Corona, memorial que iba acompañado de una carta al Ministro D. José Patiño, que una y otro se hallan hoy sin despachar aún en el archivo de Simancas (Indiferente de Marina, leg. 710), y que publicamos al final de este artículo.

No sabemos por qué no se resolvió, en favor ó negando, la justa pretensión; tanto por ser D. Guillermo, como dice en su memorial, de ilustre у antigua familia de la Bretaña francesa, sino por haber prestado eminentes servicios á la causa del Rey.

Quizás fuera suspicacia de Patiño el no llevarlo al Rey porque viera en tan entendido hacendista y en cuestiones navieras un peligroso contrincante, y procuró que la petición, no obstante ser del beneplácito de la Reina, no se conociera por el Rey.

Grandes privilegios obtuvo, en cambio, D. Guillermo, los que le fueron confirmados por Real cédula en el Buen Retiro á 24 de Noviembre de 1744, refrendada de D. Cenón de Somodevilla, por los que le daba consideración de español para el comercio con las Indias, y en 15 de Marzo de 1745, le dio el grado y sueldo de Coronel de los Reales Ejércitos á su hijo primogénito D. Claudio Evangelista, que desde hacía pocos meses era Capitán de Fusileros, cuando aún no tenía veintitrés años de edad.

La casa y terrenos de su alrededor los compró D. Guillermo á D. Luis de Ardila en 13 de Abril de 1719; los amplió y construyó nuevas obras formando plaza (2), y por muerte de él quedaron para sus herederos, pasando posteriormente y por compra á poder de D. José de Duque y Muñoz, albacea y cumplidor testamentario de su hermana D.ª María y cuñado D. Pedro Hendrixc, para la fundación del gran mayorazgo que, con autoridad Real, en Cédula dada en el Buen Retiro el 15 de Abril de 1755, refrendada por D. Agustín de Montiano, mandaron fundar por su testamento dichos señores, en cabeza de su hija única D.ª Lorenza, que estaba casada con don Nicolás Macé, hijo segundo de D. Guillermo. Quedó, pues, perpetuada la posesión de la histórica finca en la familia Macé. Luego poseyó la casa, con el mayorazgo, D. Juan Nepomuceno Macé, quien la tuvo arrendada para residencia del Capitán general de la Real Armada, quedando desde entonces como domicilio oficial de todos sus sucesores. Cuando el bloqueo de Cádiz sirvió la finca de alojamiento á varias dependencias del Gobierno central, especialmente del ramo de Marina, y el año 1823, en Junio, según las cuentas del Administrador, estaba dispuesta la casa por el Ayuntamiento para recibir á las Personas Reales en el caso de que fijaran su residencia en San Fernando.

De la época constitucional data el haberse quitado las cadenas y columnas de su portada. Merecen copiarse las comunicaciones remitidas por el Alcalde constitucional, Marqués de Ureña, al Administrador de la casa por lo ridículo del motivo que alegó el Alcalde para variar la ornamentación de la casa:

  • Ayuntamiento Constitucional de San Fernando.—El Ilustre Ayuntamiento constitucional de esta Ciudad ha acordado se quiten de la calle y frente de las puertas de la casa que V. administra, y ocupa el Sr. Comandante general de este Departamento, las cadenas y columnas con que se distingue por no deber existir ninguno de estos signos. Y lo expreso á V. de su orden para que disponga lo conveniente á su cumplimiento. Dios guarde á V. muchos años. San Fernando, 4 de Julio de 1821.—VICENTE THERAN, Secretario.—Sr. D. José Antonio Laveaga.
  • Ayuntamiento Constitucional de San Fernando.—Aunque el Ayuntamiento convenga con V. en que las columnas y cadenas con que se distingue la casa que ocupa el Sr. Comandante general del Departamento sean unos signos honoríficos y no de vasallaje, conoce al mismo tiempo que es indispensable variar ya estos signos y substituir otra forma de recordar á la posteridad el honor de haber hospedado un alto personaje, pues que los hombres libres no pueden sufrir la vista de las cadenas en un sitio público, especialmente cuando no todos conocen su significación. El Sr. D. José Moreno de Guerra, cuyas ideas liberales son bien notorias á la Nación por haber contribuido tan eficazmente á su felicidad, no puede menos de estar conforme con el Ayuntamiento en este punto, y V., que en todas épocas las ha manifestado iguales, ha dado una nueva prueba de sus sentimientos en la exactitud con que ha cumplido la insinuación de esta Corporación, que espera ver derribadas del mismo modo las columnas que impiden el libre tránsito de una calle pública y que no podrá dejar de contribuir por su parte á su desembarazo y hermosura. Dios guarde á V. muchos años. San Fernando, 25 de Julio de 1821.—EL MARQUÉS DE UREÑA, Presidente.—VICWYE THERAN, Secretario.—Sr. D. José Antonio de Laveaga.

Continuó la casa sirviendo de residencia á los Capitanes generales de la Armada, y habiendo sido uno de ellos el ilustre general Valdés, se le dio su nombre á la antigua plaza de las Cadenas de Macé, que era propia también del mayorazgo, aunque de servicio público (3).

Luego fué vivienda la casa de su propietario y último poseedor del mayorazgo, D. Juan Nepomuceno Moreno de Guerra y Macé, alcalde que había sido varias veces de San Fernando, y quien el año 1855 hizo graciosa donación al Ayuntamiento de la plaza, que, en forma de Alameda, era el paseo favorito de la población, por lo que más adelante, cuando falleció el donante (año 1890), acordó el Ayuntamiento dar su nombre á la Alameda, que desde entonces es conocida con el de Moreno de Guerra.

Hemos hablado de la finca, hablemos algo ahora de la familia que la poseyó. Don Guillermo Macé, que se titulaba Señor de la Gravelais, casó en Cádiz con D.ª Manuela Juana Pain, y falleció el año 1746, siendo sepultado en la capilla propia de la familia en la iglesia de la Merced, sepultura que fué profanada cuando el Cantón, aunque aún existe la tapa de la bóveda con una inscripción que dice ser propia de esta familia.

De su matrimonio dejó cuatro hijos: D. Claudio, de quien luego trataré; D. Nicolás María Ángel, que ya citamos en otro lugar, casado con doña María Lorena Hendricx y Duque, Señores del mayorazgo de que formaban parte las Caserías de Macé, padres, entre otros, de D. Juan Nepomuceno, que fué Capitán de las Milicias Urbanas de Cádiz, y que, casado con doña María del Carmen Lasquetty, hermana del Conde de Casa-Lasquetty, tuvo por hija única á D.ª Josefa Macé y Lasquetty, que casó con D. José Moreno de Guerra y Navarro, caballero Maestrante de Ronda y célebre Diputado por Córdoba en las Cortes de 1820 y 21, de quienes fué hijo mayor D. Juan Nepomuceno Moreno de Guerra y Macé, último poseedor del mayorazgo de Hendricx-Macé, que fué asimismo Maestrante de Ronda, Alcalde y Diputado provincial de San Fernando, primer Teniente de Alcalde de Sevilla, de quien viven hoy hijos, nietos y bisnietos.

Doña María Manuela Macé Pain, y D.ª Claudia Macé Pain casada con D. Pedro de Smidts y Geraldino. Don Claudio Juan Evangelista Macé y Pain, hijo mayor del señor de la Gravelais, llegó á ser Teniente general de los Reales Ejércitos y Capitán general interino de Andalucía, alcanzando muy respetable edad y buen concepto por sus eminentes servicios (4), casó con D.ª María Luisa Ladrón de Guevara, hija de otro Teniente general y Gobernador de Cádiz, don Bartolomé Ladrón de Guevarra, caballero de Santiago, y tuvo muchos hijos: D. Bartolomé fué teniente de Infantería; casó, aunque no tuvo sucesión.

Don Guillermo fué Cadete de Guardias españolas y murió de Teniente Coronel. Don Nicolás María sirvió en Guardias y se retiró de Teniente coronel, cruzado en la Orden de Alcántara. Doña María Rosa casó en Alicante con el Cónsul D. Leonardo Stuk, y D.ª María Natividad, que fué la menor, casó con el Brigadier de la Armada, D. Claudio Coig, de quien tuvo por hijos á D. Claudio Coig, general de Caballería, casado con doña Rosario Keiser y D. Luis Coig, también Oficial de Caballería, que casó con una hermana del primer Duque de Tetuán, D.ª Beatriz Odonell, en quien tuvo sucesión, como su hermano mayor.

Tal es la descendencia de D. Guillermo Macé, aunque no se ha conservado la varonía.

JUAN MORENO DE GUERRA У ALONSO,

C. de la Real Academia de la Historia.

Notas:

(1) En la última reforma que ha sufrido hace pocos años, se varió completamente la ornamentación de su fachada, desapareciendo el magnifico escudo de la familia Macé que adornaba la clave en un balcón del piso principal.

No conocemos el interior de la casa, pero calculamos que igualmente habrá tenido alteración la disposición de su planta, respecto á la que tenía cuando fué morada regia y luego palacio de los Capitanes generales de la Armada.

(2) Conocida por Plazuela de las Tres-Cruces, por las que en este lugar había; y donde se rezaba el Vía-Crucis por la Orden Tercera de San Francisco.

(3) Con motivo de haber establecido un mercado público en ella los dueños de la casería y plaza pusieron pleito, que ganaron, y en lo sucesivo, aún para pasar las revistas las tropas de Marina, pasaban oficio á los dueños pidiendo autorización para hacer uso del lugar. También formaba parte de la finca un jardín y huerta que aun se conoce con el nombre de Huerta de las Cadenas.

(4) Cambiasso, Memorias para la biografía y la bibliografía de la Isla de Cádiz.

«Señor: Don Guillermo Macé, vecino de la ciudad de Cádiz se pone á los Reales pies de V. M. y con la debida sujeción y veneración de fiel vasallo, manifiesta á V. M. su verdadero reconocimiento á la merced que se ha dignado concederle de poner cadenas á la puerta de su casa, para perpetuar en ella la memoria de la honra que ha tenido de ser habitación de la Real persona de V. M. y de la Reina nuestra Señora: Y representa con la misma veneración, puesto á los Reales pies de V. M., cómo en el Sitio que pusieron á Cádiz los enemigos en el año de 702, Sirvió con su persona durante todo el cerco y suministró á su Gobernador, el Duque de Brancacho, cuanto dinero hubo menester, y le pidió, para la manutención de sus tropas y otras cosas precisas.

En el año de 1706, habiendo V. M. arrojado de su Corte á los enemigos, luego que lo supo hizo conocer al Marqués de Villadarias, Vicario General de Andalucía, lo importante que sería al Real Servicio de V. M. dar esta noticia en las Indias, lo cual considerado por S. E., franqueó el suplicante.

Aviso que dispuso en el término de dos días, á su Corte, y llegó en 60 á la Veracruz, cuyo efecto fué aquietar los ánimos de los fieles vasallos de V. M., que habían procurado perturbar las Escuadras Inglesas, divulgando que el Marqués de las Minas era dueño de Madrid.

En el año de 707 despachó así mismo otro Aviso á la Nueva España, con pliegos de V. M., á su costa.

En el año de 709, hallándose el Gobernador de Cádiz, Duque de Canzano, afligido por la falta de granos, los mandó el suplicante venir de Inglaterra y de Hamburgo, en diferentes navíos, con lo cual se vio la abundancia en dicha Ciudad, y la puso en estado de socorrer á las plazas vecinas, y de orden de V. M. mantuvo correspondencia con los amigos que tenía en Gibraltar, quienes con el consentimiento de la Reina Ana de Inglaterra, ofrecían socorrer á Cádiz, Ceuta y Málaga con cuantas cantidades de granos fuesen necesarias; lo que no tuvo efecto por haber la Majestad Divina concedido á esta Andalucía una abundante cosecha el año siguiente, según era la mente de V. M., y en dicho año prestó diferentes cantidades á los Marqueses de Valdeolmos asentistas de la Real Jurisdición, en ocasión que por los atrasos de la guerra todos se excusaban, de que aún está en desembolso de porción de ellas, habiéndole dado recurso contra la Real hacienda.

En el año de 716, habiendo pedido informe el Cardenal Alboroni para fomentar el comercio y la Marina, dispuso una memoria que mereció la aprobación de V. M. y de la Reina nuestra Señora, y manifestó el Cardenal al Marqués de Seva-Grimaldi sería del Real agrado de V. M. pasase á la Corte quien había dado dicha memoria, para explicarla más difusamente, lo que no tuvo lugar por haber venido á Cádiz el Sor. Dn. Joseph Patiño; y siempre que se le han ofrecido ocasiones del Real Servicio, ha tenido particular cuidado de informar á los Ministros de V. M. de lo que podía adquirir favorable ó contrario.

En el año 719 franqueó así mismo el Vagel francés La Tholosa, de 60 cañones, para que transportase á la Coruña las tropas de V. M., que fueron en la Escuadra del cargo de Don Baltazar de Guevara.

Y habiendo tomado el suplicante la resolución de vivir para siempre en los Reinos y dominios de V. M., se ha naturalizado de los Reinos de Castilla y últimamente ha sido habilitado por el Consejo de Indias de V. M., para poder navegar, tratar y contratar en las Indias, sin el menor impedimento, por concurrir en su persona todas las circunstancias necesarias, de 50 años de habitador en estos Reinos, 17 de casado con Española; y siendo su verdadero ánimo contribuir siempre á la Gloria de V. M. y al bien de estos Reinos, en cuanto le fuese posible, para poderlo ejecutar con alguna distinción; y respecto de ser su familia y Casa muy conocida y antigua en la provincia de Bretaña, Reino de Francia.

Suplica con la mayor veneración y rendimiento á V. R. M. se digne honrar su familia concediéndole el titulo de Castilla para sí, y para sus herederos perpetuamente, lo que espera de la benignidad y Real patrocinio de V. M.; y sirve á V. M. con los 97.923 reales de vellón de que tiene libramiento sobre la Tesorería mayor de la Guerra.

Y assimismo sirve á V. M. con otros 92.833 reales de vellón, que se le están debiendo por la Real hacienda, con orden de V. M. para que se le satisfagan de los derechos que devengue de lo que embarcare para Indias, y mediante este segundo servicio, sup.ª á V. M. se sirva concederle el título de Castilla libre de lanzas para sí y sus herederos perpetuamente.

«Excmo. Sor.:

Señor, aunque considero las reales y graves ocupaciones de V. E., me es forzoso valerme de su patrocinio para suplicar á V. E. con el mayor rendimiento me favorezca en dos puntos: el primero, en assumpto al título de Castilla que he pretendido con el beneplácito de la Reina, nuestra Señora; y el segundo para que V. E., se digne alcanzar de S. M. un Decreto ú Orden para que pueda labrar en la Isla de León, en mi territorio, las casas que me convinieren, para cuyo efecto remito á la persona que tendrá la honra de poner ésta en manos de V. E. los memoriales correspondientes.

Señor, ya conozco que en nada he logrado la fortuna de servir á V. E. y así no tengo más mérito para lograr su favor, si no es la más fina voluntad, con que deseo tenga V. E. los más felices aciertos en el Servicio de S. M. á quien he contribuido de mi caudal propio con más de sesenta mil pesos de indulto extraordinario, en los Galeones, Flotas y Azogues que llegan últimamente de las Indias, lo que me ha parecido conveniente poner en noticia de V. E., á cuya obediencia quedo con el más verdadero afecto, para cuanto se dignare mandarme.

Dios guarde á V. E. en la mayor Grandeza, como deseo he menester, Cádiz 22 de Enero de 1730. Excmo. Sor. B. l. m. de V. E. su más afecto y humilde servidor, Guillermo Macé.

Exmo. Sr. D. José Patiño.»

 

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