Asedio a Cádiz: La batalla decisiva.

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El asedio de Cádiz fue el más largo de las campañas napoleónicas. La batalla duró 30 meses y estuvo marcada por el desgaste.

El éxito de la defensa frente al asedio francés hizo posible la dirección de la guerra contra Napoleón desde Cádiz y la reforma política que inició el desmantelamiento del Antiguo Régimen en España.

La reunión de Cortes y la proclamación de la Constitución de Cádiz en 1812 fueron posibles gracias al éxito defensivo frente al asedio napoleónico.

Si Cádiz hubiera caído en manos del emperador, se habría perdido el centro de dirección empeñado en luchar hasta el final por la independencia y la guerra habría concluido.

El historiador Manuel Moreno Alonso acaba de publicar La verdadera historia del asedio napoleónico de Cádiz 1810-1812 en Sílex Ediciones.

El libro, que lleva como subtítulo Una historia humana de la Guerra de la Independencia, recorre en cerca de 900 páginas un episodio apasionante que determinó la historia de España.

Moreno Alonso es profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla y miembro de la International Napoleonic Society.

El asedio de Cádiz influyó en la frustración de las campañas napoleónicas en otras partes de la península.

El protagonismo de la defensa no fue cosa solo del Gobierno, las Cortes o los militares, sino que buena parte de la población se implicó en la defensa de la ciudad.

“El asedio de Cádiz es la batalla más importante desde el punto de vista militar de toda la Guerra de la Independencia.

Es el asedio más largo de todas las campañas napoleónicas”, afirma Moreno Alonso, que recuerda una cita del mariscal Soult (“el emperador hubiera querido tomar a la vez Cádiz y Moscú, pero eso era demasiado, incluso para Napoleón”).

Y Moreno Alonso matiza: “resulta que conquistó Moscú, pero no conquistó Cádiz”. Soult, que fue uno de los dos mariscales que encabezó el asedio, fue testigo del fracaso.

¿Por qué no cayó Cádiz? “La clave principal fue que no se planteó la batalla en Cádiz, sino en la Isla de León.

Francisco de Saavedra, uno de los grandes personajes de la Guerra de la Independencia, y el almirante Antonio de Escaño establecen que la batalla debe plantearse en la Isla de León aprovechando la zona de marismas que hace imposible una invasión por tierra del istmo”, señala Moreno Alonso, entre cuyos libros figuran Sevilla napoleónica (1995), Napoleón, la aventura de España (2004) y El nacimiento de una nación. Sevilla, capital de una nación en guerra, 1808-1810 (2010).

“La de Cádiz era considerada una de las fortalezas más grandes del mundo.

Había en Cádiz toda una tradición de lucha de asedio.

El problema era que Cádiz siempre estaba defendida frente a ataques marítimos. Napoleón creía que el aspecto invulnerable de Cádiz era por mar y no por tierra.

Creía que los ejércitos de los mariscales Soult y Victor serían suficientes para entrar en la ciudad”, agrega.

“Napoleón se encontró con la sorpresa de que la batalla se presentó en la zona de marismas y salinas que es la Isla de León.

Y entonces lo más que pudo hacer fue un cañoneo continuo.

Fue la batalla más incesante desde el punto de vista artillero”, explica.

“Cuando los franceses levantaron el sitio de Cádiz dejaron más de 600 cañones.

No tenían material de transporte suficiente.

Clavaron los cañones y los dejaron inutilizados”, añade.

El fracaso del asedio fue fundamental para el resultado de la guerra. Porque si hubiera caído Cádiz, la contienda se habría acabado.

Cádiz se defendió siguiendo los planes de la Junta Central, que llegó a la ciudad con la consigna de que había que seguir luchando hasta el final.

La defensa de Cádiz fue fundamentalmente militar y estuvo hecha por profesionales.

“Desde Cádiz se dirige la guerra en toda la península. Allí está el Gobierno y desde allí se hace la guerra en el resto de la península.

Se mandan tropas a Cataluña, a Galicia…”, relata Moreno Alonso.

Las tropas napoleónicas no consiguieron entrar en Cádiz.

“La plaza era inexpugnable. La fortificación natural de marismas y salinas y las flotas inglesa y española que guardaban Cádiz hacían imposible un desembarco en la zona”, concluye el historiador.

Las tropas napoleónicas no pudieron tomar Cádiz.

Su fracaso permitió que la guerra por la independencia continuara y que España no fuera dominada por el emperador.

https://elpais.com/diario/2011/04/04/andalucia/1301869334_850215.html

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